Publicidad y Empresas
Es fácil ir por la calle, en el bus…., y escuchar de refilón:
– «Pues yo tengo 3.000 seguidores en Instagram» (voz alegre)
– «¿En serio? ¡Uff! ¿Cómo lo haces? ¡A mí apenas me siguen!» (voz resignada)
Y todo, porque existe la idea generalizada de que a más seguidores, más éxito, y la tarea de atesorar fans y fans se ha convertido para muchos en un auténtico quebradero de cabeza.
Pero ya, desde el principio y sin enrollarnos vamos a decirte la verdad (aunque duela): No. La cosa no funciona del todo así.
Ale, ¡ya lo hemos dicho!
En Facebook, Twitter, Instagram y demás plataformasque hoy se incluyen dentro de las estrategias del marketing digital de las marcas, salvo excepciones muy excepcionales, los ‘Me Gusta’ a secas no garantizan el triunfo.
Eso sí, entendiendo por triunfo no acumular seguidores a lo loco, sino lo que persiguen, en general, todas las empresas con una presencia online coherente y meditada: que los usuarios vean. Comenten. Se muevan. Compartan. Usen. Recomienden. Compren. Vuelvan. Se queden.
¿O es que acaso no soñamos todos los que trabajamos en el branding corporativo con el famoso engagement?
No hay duda de que cuando creamos cuentas de cero en Redes Sociales -tanto a nivel profesional como personal- , ver que el número de seguidores crece como la espuma es un subidón.
De hecho, en las agencias de publicidad digital como la nuestra, continuamente encontramos casos de marcas que contactan con nosotros porque quieren ‘entrar en acción’ en las Redes Sociales, y una de sus mayores preocupaciones es conseguir determinado volumen de followers en un tiempo récord.
Vienen con el firme -y erróneo, sentimos decirlo- convencimiento de que cuanta más comunidad, más ventas.
Ante esto, lo rápido y sencillo sería comentarles que no hay problema.
Que compramos los likes y ya.
Que les garantizamos el número de seguidores que quieren en el plazo estipulado.
Porque sí. Se pueden comprar. Como si fueran un gran rebaño de followers. De zombies. Es una práctica más extendida de lo que creemos. Y nada complicada: tanto pagas, tantos followers.
Sin embargo, nuestra responsabilidad y buen hacer pasa por explicar a estas empresas que la realidad es otra. Que lo de comprar seguidores es pan para hoy y hambre para mañana.
Como aquello de que nadie da duros a cuatro pesetas, pero a lo digital
Ni sirve eso, ni tampoco empezar a hacer follow sin filtro a usuarios aleatorios que pululan por estos lares con la esperanza de que, en algún momento, nos devuelvan este follow.
De esta manera, sí. Las cuentas en Redes Sociales de cualquier compañía acumularían una cantidad sustanciosa de seguidores que nos alegraría la vista y de la que, en apariencia, podríamos presumir.
Pero no nos engañemos: serían seguidores ‘vacíos’. De relleno. Para hacer bulto.
Lograríamos una gran audiencia, pero irreal. No la que queremos. No la que ‘convierta’. Y esto, sinceramente, no interesa. Es perder tiempo y dinero.
¿De qué vale tener miles y miles de fans ‘comprados’ que no aportan valor a nuestra marca?
Por eso, y recurriendo a un dicho popular…, en todos los aspectos de la vida, mejor CALIDAD que cantidad. Y en Social Media también.
Es imprescindible tener claro que con la compra de followers nadie te asegura que luego éstos vayan a adquirir tu producto o servicio. Es que ni siquiera es fijo que estos seguidores conversen, opinen o interactúen en tus Redes Sociales.
Date cuenta de que están ahí por casualidad, no por su propia voluntad, no porque te hayan elegido. No porque te consideren top. E igual que vienen, se van.
A estos niveles, el compromiso con tu marca no existe. No hay FIDELIDAD alguna.
Así que, párate a pensar cuál es tu objetivo, cómo alcanzarlo, qué papel quieres que jueguen tus usuarios. Vamos, unos mínimos.
Para ello, nunca olvides que:
Y, por experiencia, te recomendamos que no te obsesiones con los números (ni de followers en tu fanpage, ni de los ‘Me Gusta’ que tiene un post, ni de nada). Éstos no determinan el triunfo o fracaso de una marca.
Hay que completar esta información investigando el ‘movimiento’ de los usuarios. Su comportamiento. Indagar qué hacen después del like. Si se sienten lo suficientemente identificados como para establecer cierta fidelidad y convertirse en nuestros principales defensores.
En definitiva, tener una visión holística (en conjunto) de todos los factores que implican las Redes Sociales.
Ahí es nada.