Comunicación
Los seres humanos tendemos a aburrirnos de aquello que nos resulta conocido, por lo que continuamente buscamos algo “sorprendente”. Y esto explica, en parte, que la publicidad actual esté más relacionada con un corto cinematográfico que con un anuncio “convencional”. Ahora nuestros consumidores esperan que despertemos sus emociones, no que les recitemos un listado con todas las cualidades positivas de nuestros productos. Por eso, la estrategia de contenidos es, hoy en día, una parte indispensable de los Planes de Marketing de las empresas. Y dentro de ella, la curación de contenidos es un básico. ¿Sabes cómo sacarle partido?
Las marcas y empresas comunicamos constantemente, de múltiples formas. Toda la información que aportamos es “contenido”, desde el post en redes sociales sobre cómo retrasar la alarma “cinco minutitos más” puede ser perjudicial para nuestra salud, hasta la Memoria de Sostenibilidad en la que analizamos en profundidad todas las acciones de nuestra compañía durante el último año.
Este ejercicio de comunicación ininterrumpido puede ser realmente complejo, ya que generar tanto contenido novedoso es una tarea muy costosa a nivel práctico (¿acaso no está todo inventado ya?) y a nivel temporal (¿cuánto tardamos en poner en marcha y desarrollar nuevas ideas?).
La curación de contenidos es una técnica que puede ayudarnos con los dos problemas mencionados anteriormente, ya que es un proceso basado en la investigación, recopilación, selección y personalización de contenidos ajenos de calidad sobre los que aportamos un valor añadido.
Por tanto, la curación de contenidos contribuye a reducir tiempos de producción y nos ayuda en la gestión del contenido “novedoso”. No inventamos nada, pero nos servimos de contenidos previos para ofrecer nuevos enfoques relevantes para nuestra audiencia.
Así pues, ¿compartir un link en redes sociales sobre las “5 verduras que no pueden faltar en tu dieta” podría considerarse curación de contenidos? Como puedes imaginar, la respuesta es no. Pero, por ejemplo, si hacemos una pequeña infografía con las propiedades beneficiosas de cada una de ellas, o elaboramos vídeo-recetas utilizando estas verduras y explicamos qué enfermedades nos ayudan a prevenir, sí estaríamos trabajando la curación de contenidos.
Su propia definición nos ayuda a entender otro de los mayores beneficios de su aplicación: las estrategias de marketing de contenidos tienen por objetivo diferenciarnos de otros competidores y generar una conexión emocional con nuestros consumidores, y este ejercicio de aportación de valor es muy eficaz para lograrlo.
Además, también encontramos otros beneficios como la mejora de nuestro posicionamiento web, el aumento de nuestra comunidad de seguidores y la mejora de nuestra reputación, al ser percibidos como “expertos” dentro de nuestro sector.
No podemos hablar de curación de contenidos sin tener en cuenta el Brand Marketing y sus estrategias asociadas de content marketing como de branded content. Por ello, lo primero que debemos plantearnos es qué imagen de marca buscamos transmitir y en qué público queremos impactar. Y después tendremos en cuenta otro asunto clave: ¿en qué canales difundiremos nuestros contenidos? Una vez definidas estas cuestiones, ¡ya podemos ponernos manos a la obra con nuestras estrategias!
En primer lugar, es importante conocer bien los temas que vamos a tratar. ¿Son relevantes para nuestro público? ¿Están verdaderamente asociados a nuestra marca? ¿Nuestra competencia los ha tratado ya? Y si es así, ¿sabemos qué resultados ha obtenido? En este punto debemos tener claro cuál sería nuestro enfoque, ¡sólo así estaremos aportando valor a nuestra audiencia!
Además, es importante que cuidemos nuestras fuentes: debemos ser selectivos y acudir a fuentes de prestigio. De esta manera, podemos distinguir dos tipos de fuentes:
Otro aspecto a tener en cuenta es la repetición: seguro que tenemos nuestras fuentes “favoritas”, pero debemos variarlas lo máximo posible para evitar parecer un medio asociado a dicha fuente, o para que nuestro público deje de seguirnos y acuda directamente a ella.
También debemos tener en cuenta qué palabras clave queremos posicionar, así como las tendencias de búsqueda de los usuarios. Por ejemplo: si tenemos un e-commerce de moda, ¿tiene mucho sentido hablar sobre los cristales polarizados de las gafas de sol en pleno invierno? Reserva ese contenido para la llegada del buen tiempo y busca temas que tengan más relevancia de búsqueda en el momento presente.
Y, por supuesto, no olvides que la curación de contenidos no implica únicamente textos escritos. ¿Has pensado en recopilar información de diversas fuentes y publicar una infografía, preparar un podcast o montar un vídeo? ¡Tu audiencia agradecerá la pluralidad de formatos!
Para trabajar de una forma más eficaz la curación de contenidos, existen una serie de herramientas que pueden ayudarte a optimizar tu tiempo y a tenerlo todo mejor organizado. Te recomendamos algunas:
¿Te animas a poner en práctica la curación de contenidos? Y, si ya lo haces, ¿conoces alguna otra herramienta que te resulte útil? ¡Compártela con nosotros!